Un solo lugar donde las dos operaciones se tocan.
Tenés dos operaciones que funcionan. En Uruguay, un acceso único a todos tus clientes, con posiciones que bajan estructuradas y un reporte de performance propio que ya está construido. En España, una plataforma institucional que reporta bien y que resuelve el expediente regulatorio de cada propuesta.
Entre las dos no hay nada. Ningún cliente, ninguna posición, ninguna tarea y ningún pendiente viven en un solo lugar.
Todo lo que entra cae en un repositorio privado. El CRM es el centro: las posiciones, los mensajes y las reuniones se cuelgan del cliente que corresponde. De ahí salen los informes, con la marca de cada casa.
El reporte de performance de Uruguay funciona. Calcula TIR sobre el aporte real, explica el método y escribe la lectura de los números. Se conecta al sistema.
Las propuestas de inversión de España llevan adentro el test de idoneidad y el registro que MiFID II le exige a una EAF. Esa pieza se queda donde está: reemplazarla obliga a producir y archivar el expediente completo, y eso es un proyecto en sí mismo.
Construimos alrededor de lo que ya funciona.
Cada cliente tiene una ficha: en qué vehículo está, qué entidades y qué cuentas tiene, en qué bancos, y con quién está vinculado. El familiar, la sociedad y el fondo del que forma parte dejan de ser expedientes sueltos y pasan a ser un grupo.
Y se actualiza con lo que entra. Un mail nuevo cae en la ficha del cliente que lo mandó. Un extracto cargado actualiza sus posiciones. Una reunión deja sus notas y sus pendientes en el mismo lugar. Nada se carga dos veces.
Llegás a una llamada sabiendo qué se habló la vez anterior, qué le mandaste, cuánto tiene hoy y qué le quedaste debiendo.
Vehículo, entidades, cuentas, bancos, titulares vinculados y perfil.
Reuniones, mails, mensajes, informes enviados y pendientes abiertos.
Cartera al último corte, por cuenta y consolidada por grupo.
Quién es de quién, qué sociedad pertenece a qué familia, quién decide.
Dos tipos de información, con exigencias distintas.
Tiene que cuadrar, y entra por dos vías. El lado de Uruguay, por export estructurado desde el portal del broker: un acceso, todos los clientes, un esquema de columnas estable. Los bancos españoles y suizos, por el extracto que alguien descarga: el sistema extrae, normaliza y muestra qué leyó, para que se valide antes de que impacte en la ficha.
Es todo lo que rodea al cliente y no hay que estructurar: los correos de las cuatro casillas, los mensajes que reenviás a un número dedicado, las notas de reunión y las fuentes de mercado que ya recibís todos los días. Alcanza con catalogarla y archivarla donde corresponde.
El día empieza en una pantalla.
Lo que entró en las casillas y en WhatsApp, ordenado por lo que hay que contestar. Los avisos y lo que quedó pendiente con cada cliente. La preparación de cada reunión. El resumen de mercados del día, armado con las fuentes que ya recibís.
El informe de cartera con la marca que corresponda, y el registro de qué se mandó, a quién y cuándo. Sumar una tercera marca más adelante es agregar un estilo, no rehacer el sistema.
Los dos lados hoy miden el rendimiento con métodos distintos. Al consolidar, el informe dice cuál está usando.
Una sola fase, nueve etapas, entre diez y doce semanas. Cada una deja algo andando que se puede mirar, y ninguna empieza antes de que la anterior esté firme.
Inventario de archivos, formatos y campos. Qué trae cada extracto y cada export, y qué falta en cada uno.
Procesar esos archivos y enseñarle al sistema a leerlos, con la validación a la vista.
Repositorio privado en la nube, esquema de clientes, grupos, entidades y cuentas, roles y permisos.
Las cuatro casillas conectadas, y cada mensaje ruteado a la ficha que corresponde.
Número dedicado. Reenviás lo que querés que quede y el sistema lo procesa.
La interfaz del escritorio, iterada con vos hasta que sea la que abrís todos los días.
Estilo, formatos y convenciones de cada casa en la salida.
Carga de los clientes de verdad, sus cuentas y los vínculos entre ellos.
La capa de inteligencia por API sobre el repositorio, para preguntar y para preparar borradores.
Los tiempos de arriba suponen estas cuatro cosas. Cuando alguna falla, el que se corre es el calendario.
Los portales, las casillas y los archivos completos. Media base de datos es medio sistema.
Una persona de tu equipo usando lo que se entrega, mientras se entrega.
Qué está mal y con qué caso se rompe. Una semana de espera es una semana de atraso.
Cómo se llama cada cosa, quién ve qué, y qué se hace con los casos raros.
Con la base construida, todo esto son agregados. Hay más, y varias podrían entrar en la primera fase si las querés adentro.
Levantar portales y transcribir los audios del equipo para armar el brief solo.
Conexión directa con custodios donde el acceso lo permita, para dejar de bajar extractos.
Una vista para el cliente que la necesite, con permisos propios.
Que además de responder, prepare el informe y deje la tarea creada.
Una fase, un número, en tres pagos iguales atados a lo que está andando.
Las nueve etapas: base, ingesta, CRM, escritorio, marcas y asistente.
A costo: lo que consuma la infraestructura y el uso del asistente, sin fijo ni markup. Sin permanencia.
Una sesión con tu equipo para ver accesos y formatos por dentro.
Alcance y presupuesto cerrados: qué entra ahora y qué después.
Los papeles, si hacen falta: NDA, contrato y compliance.
Accesos y documentos para poblar el CRM y sus relaciones.